Rivas Puede apoya la movilización del 26 contra la Reválida de 4º


contra-revalidaQuienes estudiaron en España hace 50 años o más tuvieron que enfrentarse a las reválidas de 4º y de 6º de Bachillerato. Se trataba de escollos que había que salvar como fuese porque, no importaba si habías ido aprobando tus cursos correctamente o no, el caso era que si suspendías la reválida, de nada te había servido el esfuerzo. No aportaban nada significativo para conocer el estado de los conocimientos útiles de las y los alumnos, eran sólo una forma de cribar y procurar que no llegaran tantos chicos y chicas a una Universidad que rápidamente se convertía para muchas en el marco de radicalización política. Y eso no interesaba.

Hoy quizás no sea esa la motivación del régimen (hay que empezar de nuevo a hablar así de un Estado gobernado por el PP), pero sí lo es la de sentar las bases para lograr artificialmente un mayor índice de fracaso escolar proveniente de la educación pública y de aparcar en guetos educativos a la mayor cantidad posible de personas. La peregrina vuelta de la Reválida de 4º es, quizás, la más genuina expresión de un Partido Popular y de todo el segmento social que le apoya, que añora el pasado simplemente porque en él todo era más cómodo. Un pasado que tiene nombre (franquismo) y en el cual no había que repetir ningunas elecciones, porque no las había. Gobernaba quien gobernaba por la gracia de Dios, y ya está.

Esta medida se enmarca en una ley, la LOMCE, que está puesta en entredicho por instituciones, ampas, comunidades autónomas y una comunidad educativa amplia y muy opuesta a esa ley. Es una medida, además, que se ha pretendido imponer con nocturnidad y alevosía, casi en pleno mes de agosto y por parte de un gobierno en funciones que de ninguna manera debería tomar medidas como ésta. Rozando lo anticonstitucional, se podría decir.

Pero como la constitucionalidad o no de las cosas no es algo que al PP le preocupe en exceso, la forma de frenar estas medidas no es simplemente poner un recurso (que es algo que también hay que hacer y ya está hecho), o aprobando mociones en los ayuntamientos (como contribuyó a hacer Rivas Puede en el Pleno de Rivas recientemente), sino obligando a retirarlas con la presión popular, demostrada en la calle.

Y el 26 de octubre hay una oportunidad de hacerlo. Nosotras estaremos ahí. Tú que lees esto, no te lo pierdas. El futuro de toda una generación, al menos, está en peligro.

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