Rivas Puede, invitada a un acto en Madrid sobre bebés robados


Antonio Flórez, durante su intervención en el acto

Rivas Vaciamadrid, 9 de enero de 2017

Miles de bebés robados en España desde el final de la Guerra Civil hasta prácticamente hoy mismo es una triste realidad (otra más) de las que acarrea nuestra cada vez más limitada democracia. El pasado domingo, en la Puerta del Sol de Madrid, las asociaciones Todos los Bebés Robados Son Mis Bebés y SOS Bebés Robados organizaron una convocatoria para dar a conocer esta lacra y exigir la actuación del Estado para investigar los casos denunciados, hallar a los culpables y aplicarles el castigo debido.

Las cifras son, lógicamente, muy imprecisas, pero se estima que puede haber habido en España decenas de miles de bebés que fueron arrebatados a sus familias y criados en familias ajenas, sin que casi nunca esos bebés, después de convertirse en adultos, hayan podido ni siquiera conocer que su identidad es falsa y que sus padres biológicos fueron otros. Y decimos que las cifras son muy imprecisas porque en el propio delito de sustracción y secuestro de los bebés, se procedía, por parte de los secuestradores, a destruir cuanta documentación era posible, con vistas a dificultar posteriores investigaciones.

Certificados de nacimiento con contradicciones y tachaduras; supuestas muertes de los bebés que no se corresponden con inscripción registral alguna ni en cementerios ni en hospitales; problemas irresolubles en el momento de nacer, con resultado del muerte del bebé, que se suceden casi inmediatamente a certificaciones médicas de que el parto había ido bien… Se trata de datos que permitirían con facilidad que la Justicia actuase de oficio, porque hay muchas denuncias presentadas y porque en la mayoría de los casos los indicios son más que suficientes para ello.

Pero no es así. Ciertamente, el sistema legal español dificulta el avance de un procedimiento judicial si las pruebas que se pueden encontrar no son muy sólidas. Sin embargo, entre tantos casos denunciados muchos deberían haber sido como mínimo investigados. Sin embargo, en contra de la jurisprudencia internacional y nacional, muchos jueces entienden que el delito ha prescrito, cuando es doctrina judicial que el delito de secuestro y privación de identidad es imprescriptible. La razón es muy sencilla: hoy en día cada bebé que fue robado a su familia biológica y entregado o vendido a otra, sigue siendo víctima, cada segundo que pasa, del mismo delito. No puede prescribir hasta que sea hallado y castigado el o los culpables e informada la víctima de su condición de tal y de su verdadera identidad.

Así que miren ustedes si estaba justificado el acto del pasado domingo en Sol, así como las decenas de convocatorias similares que en Madrid y en otros lugares de la geografía española se vienen sucediendo. En este último Rivas Puede tuvo el honor de ser invitada a intervenir, cosa que hicimos a través de la presencia de nuestro concejal Antonio Flórez. El motivo de la invitación es la implicación y compromiso que hemos mostrado con la denuncia de los crímenes del franquismo, uno de los cuales, sin duda, comenzó siendo éste del robo de bebés (no hay que olvidar que esos robos o secuestros empezaron a darse bajo la odiosa forma de castigo a mujeres que eran consideradas “rojas” por el bando vencedor, y a quienes se les arrancaba los hijos para “evitar que fueran contaminados” por la ideología izquierdista que se atribuía a sus madres).

Ese compromiso de Rivas Puede lo demostramos cuando impulsamos la moción que en marzo de 2016 fue aprobada en el Pleno municipal, para que el Ayuntamiento interpusiese una querella contra los crímenes del franquismo, amparándose en el deber que los ayuntamientos tienen de cuidar de sus vecinas y vecinos. Y en Rivas, a pesar de tratarse de un municipio muy joven, existen varios casos de personas afectadas de diferentes maneras por la dictadura franquista. Lo seguimos mostrando después con el acto que organizamos, en conjunto con otros colectivos, para recordar otro crimen más del régimen de Franco: los asesinatos de Vitoria, en 1976. Y lo seguiremos demostrando con nuevos actos que reflejen la triste y dura realidad del régimen franquista, que no terminó con la muerte del dictador, sino que siguió existiendo y actuando en la práctica varios años más.

Esperamos que en breve, posiblemente el próximo mes de febrero, podamos organizar uno de estos actos, precisamente en relación con los casos de bebés robados. Os mantendremos informadas.

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